En Asturias la cruz siempre fue un signo muy respetado, especialmente en los pueblos de montaña. En los altos se levantaban cruces de madera para ahuyentar las tormentas, el granizo y para que los rayos no cayeran sobre el ganado. La primitiva Cruz de Priena, que también era de madera, resultó alcanzada por uno de esos rayos y en 1963 fue sustituida por otra de metal fabricada en Avilés. El enclave legendario de esta cruz, vinculado para siempre al valor de los astures, es también un magnífico m
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