Nunca pude usar los 2,
con mi patín
iba lejísimos,
en mi espalda la mochila
para hacer mandados
a papá.
Pasaba parques
del Centro,
entraba en tiendas;
soñaba qué pasaría,
qué se sentiría
levitar en el espacio,
viajar en el Cometa Halley
que vendría en el 86.
Echaba carreras
con niñas y niños
del barrio;
entraba a la Catedral,
me asombraban sus misterios,
me preguntaba
si aunque lo que ahí había
no era verdad,
en su silencio, en su respeto
sí era verdad;
pensaba qué Ángeles sin alas
levitando, corriendo, caminando
en el espacio
llevarían a Dios
mis sueños
y volverían ellos
a llenar mi mente.
Iba a la gran avenida
de la zona lejana, ancha
llena de árboles y monumentos
donde ahora corren
cientos de miles de vehículos.
Me asombraban teniendo yo
6 - 7 - 8
las chicas de 14 y 15,
me enamoraba y soñaba
con ser eterno
y tener millones de amores.
La ciudad no estaba tan poblada
ahora pasa del millon
y ya nadie podría patinar
como patinaba
con mi patín.
Era el Sol
o qué estrella, oh, qué nubes
me cuidaban
cuando yo a los 6, a los 7, a los 9
iba tan lejos con mi patín.
Bendiciones de Los Cielos
a quienes me cuidaban
cuando frágil caminaba
y patinaba con mi patín.
Poema de Marco Antonio Morales Orellana
Guatemalteco
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