Esa mañana, Daniel se encontraba en su despacho como todos los días. Miraba la pantalla del ordenador, aunque su mente estaba en otras cosas. Pensaba en la chica que había conocido la noche anterior en el bar, Merche se llamaba, en aquellos labios sugerentes y en su cuerpo voluptuoso, y en lo bien que lo habían pasado. Antes de irse, ella le había dejado el número de teléfono y pensó en llamarla. Sacudió su cabeza, como queriendo eliminar esa imagen, ya que, aunque era muy agradable, en ese mome
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