Es una historia construida alrededor de la figura del "Ángel de Budapest", en la que una mujer, hija de una niña judía salvada por Sanz Briz, llega a Zaragoza para rendir homenaje al hombre que socorrió a su madre.
Con el telón de fondo de los considerados "Justos entre las Naciones" se abre una reflexión sobre el sufrimiento, vejaciones y humillaciones de todo tipo que padecen las mujeres, por el simple hecho de serlo, a manos de los ejércitos que intervienen en todos los conflictos bélicos pasados y presentes.
La dedicatoria es como sigue:
A las memorias de Ángel Sanz Briz y Sebastián de Romero Radigales, “Justos entre las Naciones”.
Dos diplomáticos aragoneses que salvaron del horror a miles de seres humanos.
A todas las mujeres que han sido y son utilizadas por los contendientes como “arma de guerra”.
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