Las voces, la caja, la guitarra y el palmeo constante confeccionaron un cuadro de Joaquín Sorolla.
Todos y Sorolla Sorolla y todos saltamos sin estar atados al suelo. Sólo estaban atados los corazones cada vez que salía una nota del pamplonés.
Cultura cosida a Navarra por el hilo rasgado de un artista, que arropaba a todos con su humildad en cada gesto.
Espacio contenido en cien almas, que admiran la presencia del respirar de Paul.
Magia, arte, suspiro y humildad, acompañen a este ser huma
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