Algunos relatos se inspiran en casos no resueltos como por ejemplo, los crímenes y desapariciones de inocentes que permanecen impunes. Los dos primeros relatos (Quién era Rak Vagon y el Libro de áperion) son fantásticos. El primero es un imaginario y confuso caso policial. El segundo, un modesto trabajo que puede ser leído de varias maneras: Como cuento, como pequeño y pretencioso aforismo, o como metáfora a los números binarios y a la Biblioteca de Alejandría. El resto se debería explicar por sí solo.
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