¿Por qué te huyes tan lejos del latido?
—El clave bien Temperado. Libro I—
El peso de la culpa araña mi alma y la convierte en guiñapo de lágrimas, en pudridero de vísceras, en osario de traiciones. Quiero elevar mis ojos pedregosos, pero estás tan alejado por mi causa, que sólo las lágrimas podrán colocarme más cerca de tu aurora. El silencio, ausencia muda de tu mirada, me oprime la respiración, como si ya fuese inquilino de un mausoleo. Ten compasión, olvida tanta culpa, tanto olvido, tanto
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