El mar ruge sin mover sus aguas, el viento afila el aire que respiro.
Quizás es tu presencia que se hace presente con reclamos que quieren golpetear mi alma en un recordatorio de que observe mis faltas.
Tú no eres así, pero a veces, siento temor de mis promesas incumplidas de mis ruegos interesados de mis recogimientos acotados de buscar apurada los atajos oscuros.
Soy débil, no me dejes de perdonar así yo mañana olvide estas palabras.
Como decidas, aparece, de la forma que sea aunque yo sie
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