Fui sisella, fui pez, fui ristra, fui tal vez: intervalo, brizna y revés. Con, sin, inicio y fin, mal o bien… supe… aprendí… ¡atesoré!
De todo lo que intenté lucir y que por instantes conseguí desde mi eje… al fin del arcoíris hoy soy lo que en esencia era: amor y poesía, en alma de mujer. A solas, es lo que me hace sonreír.
Seguiré siendo infinito y pequeñez. A veces luna, otras, sirena, también espera, unción, vértigo y a ratos lágrima. Otros, vacilación y nada.
Días que no ennegrecen, no
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