En cuanto nos advertimos, nos enamoramos. Podría decirse que es un hecho excesivamente manido, pero qué queréis que os diga, es la verdad.
Nadie me había comprendido como lo hizo él. Y eso que nuestro primer encuentro y la situación en sí, fue un tanto extraña, incómoda por mi parte, poco corriente por la suya. Señalándolo desde la opinión generalizada de la sociedad, esa que nos tiene marcados por cánones de normalidad y buen ver. Allí estaba yo; sosteniendo una pala y mi querido amor observ
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