Imaginen una ciudad donde, en lugar de estudiar para los exámenes finales, chavales de entre quince y veinte años cazan temibles monstruos para asegurar su futuro. ¿La imagináis? En tal caso, ¿como os quedáis si os digo que existe y que llevo viviendo en ella desde el día en que nací?
Me llamo Santi. Hace ya más de seis años que comenzamos a convivir con estas bestias de nombre "kuikari", y hace ya menos de cinco que empezamos a combatirlas. Y os garantizo que eso es mil veces mejor que matarse estudiando para el puto examen de Historia de mañana. ¿Os apuntáis a la cacería?
¡Bienvenidos a Lubriñas!, la ciudad donde tienes mil maneras de acabar devorado.
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