(Experiencia personal)
Ya era de noche. Nos subieron a la habitación. Iba metido dentro de mi camisón, pegado a mi pecho, plácidamente dormido. Yo no podía dejar de acariciarle suavemente. Antes de irse, una mujer, no sé quién era, me dijo que no le separara de mí, que durmiéramos juntos, que me necesitaba así. Era tan pequeño…
Esa noche no pude dormir, demasiada adrenalina, demasiados miedos. Pero mi niño durmió junto a mi corazón sin separarse de mi pecho.
Llegamos a casa. Una cuna en su ha
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