Desde hacía bastante tiempo —dos años, quizá—, tenía una deuda pendiente con Haruki Murakami, el celebrado autor japonés. Nunca había leído nada suyo, y viendo los ríos de tinta —a favor y en contra— que su obra generaba y sigue generando, sentía curiosidad por leer algo suyo. Los amigos y conocidos —además de algunos de los blogs que visité buscando información— me recomendaban empezar
Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0