Se encuentra refugiada en el silencio de un niño, intentando encontrar un pensamiento amable que abrigue la gélida noche que ya se desliza sobre sus mugrientos ropajes… La gente deambula a ambos lados de la calle, sin apenas percibir su presencia, o tal vez, prefieran evitarla; no es agradable mirar fijamente a los ojos de la pobreza. La pobreza no es bella, ni exhala aromas de jazmines, no tiene una linda sonrisa que ofrecer, ni siquiera es divertida… ¿Quién habría de querer mirarla? Si tan
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