En ocasiones siento como si estuviera subida a un tren de alta velocidad, con la mirada puesta en el paisaje que discurre al otro lado de la ventanilla.
Siempre mirando al frente…
Sin embargo, en ocasiones me doy el placer de mirar atrás y, ya sea por tristeza o vanidad, recuerdo a todos aquellos que se quedaron atrás. Aquellos que se bajaron del tren y, simplemente, se marcharon.
Puedo ver como su figura empequeñece hasta que el horizonte los engulle. La imagen de algunos que amé y de otros
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