— ¿De verás? —Indagó de buen humor — ¿Y como vas a hacerlo?
—Aún no lo sé —aceptó, con los ojos fijos en las tetillas oscuras. Se chupó un dedo y mojó la sensible zona, para luego soplar despacio —Pero yo también soy un hombre con recursos… ¿No te lo había dicho? —Con precaución, pues aún seguían balanceándose despacio, se inclinó lo bastante como para atrapar un diminuto botón erecto entre los dientes. El pequeño quejido de Julian le hizo sonreír. Su lengua jugueteó, lamiendo antes de morderle
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