Cuando llegan los Miedos, mis hermanas y yo desviamos nuestros pétalos hacia las luces de levante.
Pues el mundo de los Miedos es oscuro, opaco como la profundidad de un pozo seco.
Negro como tizón y ébano. Duro como rígido diamante sin destello. Traicionero para el ánimo, al que encarcela y aprisiona.
Cuando un miedo muerde al hombre, el veneno se propaga inagotable por su sangre. Y entonces debilita sus Razones, contamina sus Pasiones, impide la visita de los Sueños, neutraliza el tintineo de
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