He aprendido que la vida no solo son golpes,
que en el alma duelen más las emociones,
y que no queda nadie cuando te rompes,
ni siquiera cuando te escondes...
Los amores son como cerillas,
que se apagan como las vidas
de personas que un día vivieron
y de nuestras vidas desaparecieron.
Hay personas que no entienden el respeto,
ni el don de lo imperfecto;
hay quienes no conocieron el amor,
ni tampoco ese sentimiento.
He aprendido que la vida no solo son golpes,
que en el alma duelen más las emociones,
y que no queda nadie cuando te rompes,
ni siquiera cuando te escondes...
He aprendido que la vida no solo son golpes,
que duelen más las emociones,
y que no queda nadie cuando te rompes,
ni siquiera cuando te escondes.
De niño también me mintieron,
ser adulto es más que un juego,
y aprendí el error de crecer
y recordar el aroma del café.
Las despedidas no me gustaron,
y tuve a mi madre a mi lado,
escuché su último respiro
y te juro que eso no lo olvido.
He aprendido que la vida no solo son golpes,
que en el alma duelen más las emociones,
y que no queda nadie cuando te rompes,
ni siquiera cuando te escondes...
A veces no sé por qué sigo,
cuando otros quedaron en el olvido.
A veces siento que no importo,
y lo comprendo al mirar tus ojos.
Sé que no todo es una mierda,
aunque la vida a veces apesta,
esta vida y las depresiones
son mayores que las cadenas.
He aprendido que la vida no solo son golpes,
que en el alma duelen más las emociones,
y que no queda nadie cuando te rompes,
ni siquiera cuando te escondes...
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