Cual aparición apareciste tibio relámpago sin borrasca. De galanes azules cubrías tu dermis con entelequias y ardores, tu alma.
Orillaste en mí tu apacible mirada en medio de la celeridad rutinaria. Osadías de cuerpo y corazón que solazaron mi ligereza y razón.
Ocurrió algo inusual osé no pensar y a ir más allá me atreví: provoqué, nada más sentir.
Entonces allí sin disimulo de ti… me detuve solo a soñar y de emoción ¡me estremecí!
Hoy, sin asta ni explicación el gris abrió su gran garganta
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