Un divorcio a los cuarenta no es cosa fácil de digerir, mucho menos, es enterarte de que la causa del fracaso de tu matrimonio fue el que prefirió buscar a alguien más joven y hermosa que tú. Sin embargo, a pesar del dolor y la gran decepción de ver veinte años de su vida desperdiciados, Cleo decidió que no gastaría sus lágrimas, sino que viajaría y viviría, disfrutaría de la libertad que nuevamente obtenía.
No obstante, el último día de su viaje, seguir a medias el consejo de su hija: «Eres joven y hermosa, sal y disfruta de tu sexualidad, ¡no olvides la protección!», traería consecuencias.
Ahora Cleo se encuentra divorciada y embarazada a los cuarenta, ¿el problema? ¡Lleva en su vientre el bebé de un desconocido!
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