Con vos Maestro, aprendí de la poesía... cuan bello puede ser, el más apoteósico de los lamentos. Aquel que una melodía desgarra, en el más fiero de los silencios. Que nadie se atreva a romperlo con palabras desmedidas, sea pues la rima, la diosa de todo argumento. Tengo en las venas tinta y en el corazón un tintero... para tejer en las noches con los hilos de mis desvelos, un lienzo dorado, que consiga resguardaros... de tanta melancolía, que en vida, os fue sepultando.
María del Carmen Tenl
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