Un cuento para niñ@s, es una historia atractiva con un valor añadido; la proyección del pequeñ@ sobre el personaje central del relato. En el cuento se dan situaciones que han de ser resueltas y que suelen concluir, aunque no siempre, en un final feliz.
La pretensión es iniciar al niñ@ en el principio de realidad de la vida, aunque esto se simbolice a través de la fantasía, proporcionándoles no solo su conocimiento y aceptación, sino también conciencia de sus capacidades para la trasformación de las condiciones negativas e incluso de las del propio actor.
En definitiva, el cuento dota a los niños de la autoconfianza necesaria para el afrontamiento de la realidad y por tanto su función no es la de mero entretenimiento, el cuento tiene una vocación pedagógica y capacitadora para la vida.
En el cuento, como en cualquier drama vital, aparecen carencias, contradicciones y amenazas representadas en los distintos arquetipos universales: lo femenino, la madre, lo masculino, el héroe, el bien, el mal, la Naturaleza, las pasiones, el misterio, etc. Así el niño aprende a interioriza a través del cuento todos esos contenidos que van a tener presencia en su existencia y lo hace naturalizándoles sin trauma.
Se inicia así en una aceptación de la realidad, muchas veces hostil o cruel, tal como el abandono, la soledad, la pobreza, el desamor, la envidia, la muerte o la falta de la ausencia de los progenitores……(como en los cuentos clásicos universales Pulgarcito, caperucita roja, cenicienta, etc.…)
Es por tanto que en este cuento se explica al niño que no tiene papá, mientras otros niños (la mayoría de los que le rodean) si lo tienen. No se le quiere ocultar ni engañar en la realidad que debe aprender a manejar, a vivir con paz y aceptación: hay otros niños que si tienen padre.
Puede ser también una iniciación en todo que conlleva el significado de la maternidad y la paternidad, atributos que van más allá de la mera función biológica y reproductora. Aunque finalmente el cuento abre una puerta a la esperanza, ya que el “puesto” de papá está vacante y solo alguien con las cualidades suficientes lo puede ocupar, la verdad es que mamá lo cubre todo y eso es suficiente para el bienestar emocional y material del niño y le permite realizar la aventura maravillosa, fascinante de vivir y crecer, aprendiendo con confianza y alegría.
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