Luis Contreras dejó de recibir collejas el día que se enroscó la corbata. Siempre había sido un chaval tímido, que pasaba desapercibido entre la gente, pero no tanto entre los matones del cole. Casi todos se daban de tortas porque Sergio Barrios les eligiera en su equipo, ya que jugar con Sergio era a menudo una victoria asegurada, aunque aquello, a Luis, le traía sin cuidado.
Él sabía que no era un tío raro por leer cómics, o al menos eso le decía su madre. Sin embargo, el hecho de que siempre
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