El bosque es un cuento.
Un sueño despierto
y en movimiento.
Mil metáforas juntas
se arremolinan
y se convierten en sentimientos.
Hadas verdes que bailan,
se divierten
cuando susurra el viento.
Gigantes de piel quebrada
forjados en otro tiempo,
agarrados a la tierra,
anclados a su sustento
!La tierra!...
El verdadero cimiento,
nuestor lugar comun...
Nuestro común asiento.
Una alfombra te acoge,
recoge tus pien cansados,
asfaltados, polvorientos.
Hojas pardas protegen tu paso,
te relajan, te empujan
y dan aliento
Hojas rojas que crujen,
rugen,
y destejen los contratiempos.
El camino se cubre de espejos.
Espejos líquidos, que se ondulan.
Espejos que las lluvias llenan
y las nubes nublan.
Espejos del suelo
para mostrarte el cielo,
para reflejar tu vuelo,
para que saltes sin miedo.
Espejos que nunca rompen,
que te hacen niño de nuevo
y cuando empapan tus pies
apaciguan cualquier fuego.
Sopla fresca la brisa,
desata el alma,
y la sonrisa.
Suave calma
que disipa los pensamientos,
y avanzas libre, ligero,
contento...
Dibujas nuevas rutas,
nuevos senderos,
nuevos momentos.
Música mientras caminas,
esucha atento,
cierra los ojos,
respira lento.
No hay ningún reloj,
nigún tic-toc,
ningún lamento.
Sólo la vida...
La vida ancestral
y sus monumentos.
Siento el latido profundo,
dentro,
muy adentro.
La conexión
de tu ser sediento.
Y los ojos brotan agua...
tu elemento...
No te apures,
No te pierdes...
Es tu reencuentro
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