Tú, la que no se deshoja la que alimentó mi hambre saciando con amor estas ganas. Dejaste impávidas mis semillas de hombre con un puñito de besos Tú, la que no se deshoja la que vistió traje de calle y se paseo en mis avenidas recorriendo con caricias mis verbos Viste plañir las cuerdas de mi guitarra social y conjugar el dolor con el sudor Me diste cariño sin regateos y luego, en el
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