Bella soy, del corazón, pero me esmero…¡sí! por también parecer así.
Y es que en lo céntrico todo está tan deslavado, desengañado, desganado, que opto por reservarlo.
Lastimado mi interior está: la ternura, la reflexión, la infinito, la progenie, lo cierto, lo confiable, y lo más entrañable de mi fuente!
Entonces, me proyecto atrayente queriendo, desde las multitudes un virtuoso hombre me observe quien, con su iris e instinto, un especial encuentro, un abrazo más, una caricia, acaso un beso
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