Adoro aquella otra fiesta
ese vaivén cargado de olores...
Se me antoja ir al campo,
orearme en su aroma sazonado...
de jazmines y azahares,
ahora que está florido,
y luce los siete colores,
con el dulce canto de los ruiseñores,
que enjoyan mi pecho y el hermoso vergel.
Ah! así de florido quisiera mi corazón.
Y como no,
con un libro en la mente
el que enriquece el paseo,
para el alivio de mis temblores,
y del latir de mi reloj.
Donde levitar el alma
y ahondar suelo
abandonar el daño
y aupar un sueño.
Pero decido no hablar con el libro
para no nublar mi atención
ante la belleza natural
del hermoso encuentro.
Me llevo en mi cajita sonora
el aroma del campo...
los azahares, jazmines y violetas
el romero, tomillo y amapolas
Y como no,
el clavel del poeta
la flor de la pasión,
y el grácil don diego, de día y noche.
Y ahora sí, ahora,
con mi arca rebosante de aromas
me marcho, es el momento de regresar,
de vestir el libro y perfumarlo...
Y con la ayuda de él,
olvidaré esta otra fiesta
el estruendo y bullicio de la ciudad.
Me quedo en ese otro lado,
en las láminas del libro
donde bailan las joyas silvestres
el encanto del campo,
con el toque del ruiseñor.
Ah! así de florido quisiera mi corazón.
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