Obra para piano, guitarra, trompeta, electrónica y recitador.
Música: David G. Aroca.
Término oriental de un antiguo dialecto procedente de la isla de Okinawa con un significado profundo y extenso: “nunca olvides quién eres y vive por hoy y por el mañana; nunca olvides sonreír y, por terrible que haya sido tu día, recuerda que el próximo sol te recibirá con una gran sonrisa. Tú haz lo mismo”. Es una palabra de consuelo y de aliento que te hace avanzar día a día, pasito a pasito, mirando hacia adelante. Una palabra que funciona como un mantra, que protege nuestra mente y nos centra en el camino.
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