Entre semana me levanto temprano. Mientras que Little - Veggie y N. duermen, yo aprovecho para estirar, en la oscuridad, mis músculos aún dormidos en mi práctica de yoga. Es mi momento, es mi tiempo que me dedico para escucharme, para mantener el cuerpo bien lubricado y la mente en calma (y evitar que la artritis haga mella en el próximo brote).
Son las 7:00 y ya he terminado de estirarme, flexionarme, torsionarme... y ahora le toca a la mente. Me siento, cierro los ojos y comienzo mi meditació
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