Ladrona de su secreto
He traspasado
la oscuridad de este espejo,
he invadido,
su mágico secreto.
Sus ojos negros
penetraban mi cuerpo
su secreto,
entraba en mi núcleo.
En este negro espejo,
tocaba la Luna,
tanteada en su cuerpo.
¡Me sentí ladrona,
ultrajando su misterio!.
En ese silencio sentía,
como la Luna y el Mar
se abrazaban con besos.
Su dicha rozó mi cuerpo,
fui testigo, de la amorosa escena,
fui cómplice del juego.
¡Pero sentí miedo...
y de su platino salí,
se daban cuenta,
de que miraba sus cuerpos!,
¡que era cómplice del juego,
y ladrona, de su secreto!.
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