Se engalanó la calle de purísima y oro, se entregó el aire al azahar prodigo, desbordaron los vencejos el viento, titubeó la clara Selene a destiempo. Se ocultaron las sombras en sus nidos, se veló en silo el sol en su camino, verdearon como nunca los naranjos, suspiró agitado el arco [...]
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