Nací en el seno de una familia excéntrica y compleja, así que cuando pude, me largué. No penséis que soy egoísta o que sienta vergüenza de mi procedencia, pero cuando uno crece rodeado de amuletos, rezos y rituales, por más que se intente, la mente racional impide sobrellevarlo, la única posibilidad era irme. Y así lo hice. Desaparecí, me alejé de todas ellas; ah, es verdad, que no lo sabéis, vivía rodeado de tías y hermanas, pero la que movía los hilos era la abuela María. Esa mujer no er
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