Apenas despegamos hace cinco minutos y creo que ya empiezo a marearme. No es la primera vez que vuelo, claro, pero no me acabo de acostumbrar a esa extraña sensación. Tengo los oídos completamente taponados y la cabeza me da vueltas.
Suspiro e inspiro varias veces muy despacio, intentado tranquilizarme. Supongo que debería estar contenta, pero no estoy tan convencida ahora. Semanas atrás pensaba en este momento totalmente segura de que sería lo correcto, pero cuando llegué a la puerta de embarq
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