El día en que Cara se percató de que todos los bienes de su madre habían desaparecido como por arte de magia, decidió que no se quedaría de brazos cruzados y salió a dar caza al desgraciado estafador que se había llevado todo aquello que les pertenecía.
Involucrar a su hermana y a su hija en la caza no fue buena idea, menos cuando los ladrones visten de etiqueta, seducen con la mirada y enamoran con una sonrisa.
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