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  «No hay premio para los cobardes. El firmamento encapotado envuelve nuestros policromados anhelos y nuestra frustrada esperanza para arrebatarle al Aconcagua de los lamentos los sueños, secuestrados en la azotea del miedo agreste. En los retazos del tisú azul marino, templo de la sulfúrea luna en un vendaval romántico de las entrañas mías, flotan pendientes de nácar. Inevitablemente me recuesto sobre el frío mármol de la turbulenta noche a buscar el aliento de clorofila que cure mis quebranto
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«Aun muertos los hijos de putas lo siguen siendo, concluí en la sala de estar viendo la tele, con una taza de tila en las manos y con la desazón extendida por toda mi anatomía. Desde mis cabellos hasta las uñas de mis pies, abriendo frentes y brechas en cada órgano, en cada centímetro de mis tripas, en cada célula doliente. Si dijera que ya podía recordar la charla con mi hermano en la que le confesé mi inminente muerte sin emocionarme, mentiría. Mentiría como nunca han mentido. Si dijera que he
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«Lo contrario a la muerte eres tú. Que estés leyendo es síntoma de vida. Pon las manos en tu pecho, tu corazón late, ¿verdad? Entonces, vives o podrías estar viviendo ahora. Tienes la posibilidad. Decide. ¿Cuántas veces has callado para no enfadar a nadie? ¿Cuántas noches quisiste gritar de angustia y no lo hiciste? ¿Por qué no te atreves a cambiar lo que te devora cada día? ¿Cómo permites que tus sueños y tus pesadillas se te vayan de las manos? ¿Hasta cuándo dejarás que la ira y la frustración
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Las cosas no son viejas; los viejos son los ojos. Desperté. Hacía frío, demasiado para mis entrañas, poco para mi esperanza helada. Mi madre me abofeteaba con el propósito oficial de que yo superara mi desmayo. Miguel me hacía cosquillas en los pies incitando a mi sistema nervioso a responder a los estímulos. Mi padre miraba el reloj y Carlos bebía cerveza. «Uff, ¡qué dolor de cabeza, mamá! ¿Qué hora es?», mascullé para alivio de mi familia. Era medianoche y estábamos en el Parque Natural Terra
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  «Las semillas son los gérmenes de la eternidad. No pretendo ser eterna, ni siquiera ser la semilla de lo que nunca fue y nunca será. No, no busco eso y, a decir verdad, no creo que lo encuentre, porque he vivido y estoy viviendo ahora, soy consciente de mi existencia. Mi pensamiento crea el mundo; mi muerte lo destruye. Nada debo temer, pues si no existo, no pienso, y, si no pienso, el mundo no existe, ni la vida ni la muerte. Plantar un árbol entronca con esa aspiración de trascender, de ah
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  «Carpe mortem, carpe agapem… Tomé con determinación la jeringuilla, empujé el émbolo hasta desahuciar el aire y verifiqué que del bisel de la aguja comenzaba a salir el líquido blanco. Era curioso que, de un utensilio que otras veces había prorrogado mi despedida, esta vez tuviera un fin tan distinto. Aprisioné en mis pulmones bocanadas incontables de aire; había llegado el momento de hacerlo. Lo hice. La clavé e introduje en el cuerpo todo el líquido mortal. Al pollo deshuesado no debió de i
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  «Nuestro único miedo es a nosotros mismos. Poco más de treinta despertares me quedan. El cómputo es simple si a cada día le atribuyes un amanecer, un cambio de turno entre la luna y el sol en su alternancia celeste. El cómputo se complica si intento medir mi miedo, que surge de la incertidumbre por no encontrar respuestas, después de jornadas buscando argumentos para defender en el Juicio Final –si lo hay– que aproveché mis días, convirtiendo los deseos en hechos y despidiéndome de mi casa, de
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«El mayor premio es ganarse a uno mismo. Para alcanzar tan elevada victoria, hay que retarse y, cuando no, rastrear todas las oportunidades para medir la distancia que hay entre nosotros y esa perfección petrificada en el cenit de nuestra existencia, de la muerte. Repasé la lista de deseos y, si en algo reparé, fue en mi ansia por presentarme a un concurso artístico. Consulté en Google decenas de páginas sobre certámenes para jóvenes y radiografié con mis pupilas las bases. Sentí, de súbito, tan
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Si quieres morir, depende de alguien. Con esta reflexión y otras me desperté aquel lunes, y, además, con un frío que inducía a no apartar la frazada. No pudo ser así, porque, como el péndulo de un reloj, oscilaba entre quedarme en casa o salir a la calle y devorar este tiempo de descuento. Ganó lo segundo. Reconozco que mi principal motivación fue acicalarme para acudir a un programa de televisión vespertino. Admito que, a no ser por ello, habría dedicado el día a descansar, a dejar pasar las ho
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  En el amor hay que saber cuándo decir adiós. Una infidelidad, una actitud controladora o un distanciamiento mutuo son buenos empellones, fantásticos impulsos, para romper el pacto de intimidad y dejar en la cuneta una relación que nació para morir. De cualquier modo, pocos casos superan el desgaste visto por los prismáticos de solo un par de ojos. Comienzas a preguntarte si existe un futuro a su lado, comienzas, incluso, a fabricar razones torpes para convencerte de que todo va bien, y, al fi
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Tras lo amargo, siempre se esconde la fórmula de la dulzura. Y es tan difícil encontrarla… The Bucket List me marcó no tanto por el contenido como por el planteamiento de una lista de deseos que cumplir antes de la muerte. Confeccioné el inventario días atrás. Para ello, fue fundamental desproveerme de imposibles y de aspiraciones vagas; concentrarme en deseos concretos también ayudó: saltar en paracaídas, componer una canción, volar en globo, dar rienda suelta a la perversión… Junto a estos des
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  Descree como Dios manda. Ese es el lema que me acompañó en los meses de nanas y biberones, el que me entretuvo cuando mis amigos acudían a la Iglesia, el que me escoltó en mis aventuras ante las lenguas fisgonas y fariseas, el lema que debía acompañarme hasta la tumba. Pero, con la muerte en los talones, mi sólido ateísmo se derretía a la velocidad de un helado en Venus. Me desperté aquella mañana con la intención de dar un paso definitivo hacia mis creencias, a bautizarme. Vestí a mis cuervo
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Hagas lo que hagas vas a morir. Que subas o que bajes por la escalera de la vida qué más da, vas a morir. Que gires a la izquierda o a la derecha es inútil, porque todos los caminos llevan a la amada inmóvil. Que hayas sonreído a la vida o que le hayas tirado piedras con ira suprema no cambia nada. Venimos con fecha de caducidad, al igual que los artículos del supermercado, como cualquier ser vivo, que a cada segundo se acerca más a lo fatal. Debemos de llevar la fecha en la espalda para no verl
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Siendo como niños
03/23/2015
Toy Story es perfección. Así, de buenas a primeras, lo afirmo, me reafirmo e inicio un berrinche personal contra el anuncio de la cuarta parte. Innecesaria. Yo ya lo tengo claro: ignoraré este nuevo episodio. Suena más al cansino nuevo … Sigue leyendo →
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A los pandas no se les puede decir no
03/18/2015
Hace poco un internauta me amenazó con no volver a apoyar mis artículos si no escribía algo sobre los pandas, y como en Internet no te puedes fiar ni de Heidi, he acabado cediendo a sus exigencias. Según parece, se trata de un gran amante de estos animales tan majos, e incluso tiene su propia […] La entrada A los pandas no se les puede decir no aparece primero en Historias de China.
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“Una apuesta no muy lejana”
03/10/2015
El mes pasado volví a casa. El colegio donde estudié desde Infantil hasta Bachillerato (La Asunción – Hermanas Josefinas) me publicó un artículo en su periódico trimestral. En él hablé de la carrera, la Universidad, las Humanidades, los recuerdos y … Sigue leyendo →
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No es país para sexólogos
03/02/2015
Aunque en la China Imperial hubo ciertos periodos en los que las clases altas gozaron de altos niveles de libertad sexual, la Nueva China es un país esencialmente dominado por el puritanismo y el desconocimiento de este ineludible aspecto de la condición humana. Según el doctor Pan Suiming, considerado como el primer sexólogo de China, […] La entrada No es país para sexólogos aparece primero en Historias de China.
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Ha fallecido Ricardo Senabre. Descanse en paz. Primer decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura, admirado profesor de muchos de mis profesores, y reconocido docente e investigador. Mis únicos (y escasos) contactos con él … Sigue leyendo →
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“Sí, Lisa: papá es profesor”
02/02/2015
Me tiene perplejo el “3+2″. Porque me parece inaudito que en este país (Larra-ModoON) sigamos siendo tan ineptos, cegatos y cazurros como para seguir no aplicando parches sucios sobre heridas sino dejando que estas sangren copiosamente; y que encima lo … Sigue leyendo →
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¿Para qué?
01/17/2015
Recupero y reviso un artículo del viejo blog (ya desaparecido). A pesar de que tenga ya tres años, sigue siendo de actualidad. Y mucho me temo que seguirá siendo así por muchos años más. Nada. Otro año en el que … Sigue leyendo →
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