«Las semillas son los gérmenes de la eternidad. No pretendo ser eterna, ni siquiera ser la semilla de lo que nunca fue y nunca será. No, no busco eso y, a decir verdad, no creo que lo encuentre, porque he vivido y estoy viviendo ahora, soy consciente de mi existencia. Mi pensamiento crea el mundo; mi muerte lo destruye. Nada debo temer, pues si no existo, no pienso, y, si no pienso, el mundo no existe, ni la vida ni la muerte.
Plantar un árbol entronca con esa aspiración de trascender, de ah
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0