(Recupero un relato escrito para un reto de Ginebra Blonde)
En la cocina, una mujer desnuda abre la ventana. Acodada en el marco mira hacia afuera y su piel se estremece levemente ante el roce del aire. Entre sus dedos, como si fuera un juguete, rueda un lápiz de labios. Se mira fugazmente en el cristal, sonríe y comienza a pintarse con toques delicados repasando su boca, relamiendo sus labios que se convierten en pétalos rojos. Sus ojos buscan esa otra ventana. Frente a ella, una cortina se
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