Mientras dormías yo… ¡aún más te quería! Era como si mi historia en tu imagen se aunara.
El sentido de lo ínfimo ¡y de lo inmenso! se arrodillaba… en un momento minúsculo y eterno.
Lo reído, lo llorado, lo ganado, lo perdido, lo amado, lo olvidado.
Verte así de puro e indefenso era contemplar el amor y el candor tendidos: sensitivos, alcanzables, permeables, palpables, místicos, adorables.
De Dios y míos ¡de más nadie!
En un amanecer de sol gris en que sentí mi piel helada al abrir mis ojos
All rights reserved