Cuento infantil ilustrado. Mía, una pequeña niña de seis años, nos narra una divertida anécdota que vivió al mudarse a lo que sería su nuevo hogar. Implícitamente nos enseña que el miedo solo existe en nuestra imaginación y nos hace creer que las sombras de la noche son terroríficos fantasmas, sin embargo, si nos atrevemos a encender la luz y ver más de cerca veremos que no son reales, que incluso son completamente inofensivos y que eso que tanto temíamos puede convertirse en lo mejor que nos ha pasado.
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