Diego vivía en un pueblito de la costa poco poblado. Era un chico de mejillas sonrosadas, ojos color café y pelo castaño claro, bien educado, amado por su familia, querido por todos; gustaba de pasar las tardes con amigos, ya sea jugando al fútbol o explorando el interior del bosquecito ubicado a escasas cuadras de su casa, donde había muchos árboles con copiosos follajes y una casa abandonada que los chicos del barrio utilizaban para sus juegos. Diego no tenía enemigos, no tenía maldad ni tenía
Creative Commons Attribution No Derivs 3.0