Hubo una vez, oculto entre nosotros, un pueblo diferente al nuestro, donde los hombres no eran hombres, sino animales, donde el aire era puro y el cielo no ofrecía libertad. Fuerza, sacrifico, amor y sabiduría, cada especie fue atribuida con dones, y todos ellos respondían a una sola ley; jamás abandones el nido. Pero la debilidad de los padres significó la caída de los hijos, y posteriormente, la de su pueblo. Se alejaron, no solo de su ley, sino de casa, y lo que encontraron fueron cadenas y hambre. Hombres y mujeres azotados y forzados a servir. Su siguiente error fue intervenir. Ellos eran fuertes, con apariencia humana, pero diferentes. Cambiantes, les decían. Galu, se hacían llamar ellos. En un momento eran uno, y al siguiente otro, pero nunca alguien más. Sembraron terror en la tierra, derrocaron imperios e hicieron caer reyes. Quemaron todo lo que tocaron con su espada, hasta que fueron obligados a retroceder…
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