Con ansiada alegría se acariciaba el candor, Estremecía la majestuosidad de las montañas nevadas a la espera del triunfo, copas y honor, emblemas patrios, escudos, banderas flameando ahí, a la espera de acariciados sueños sin fin.
Llega el día aquel, familias, amigos, novias, hermanas, los deseos de la buenaventura y… ¡a volar! que el cielo es nuestro y propia la inmensidad, montañas, quebradas y montes nos envuelven en la hermosura embelesados mirando tanta pureza y blancura.
Festín c
All rights reserved