La imagen electrónica rodea nuestras vidas. Ésta es hegemónica y dueña de muchas de nuestra acciones. Todas las personas, de un modo u otro, acceden a ella a través de la televisión, ordenador o simplemente mediante un anuncio de publicidad plasmado en la pantalla de una calle. La principal consecuencia de todo ello es la construcción de una identidad con un alto componente mediático y digital y que la socialización de los individuos, especialmente de aquellos más jóvenes, se forje en estos ambientes. En ocasiones crea telespectadores alienados, pero en otras da a la oportunidad a las personas de convertirse en productores de realidad.
Estos aspectos repercuten en unos medios de comunicación cada vez más cuestionados que transmiten valores, estereotipos y diversos mensajes promovidos, en ocasiones, por unos ídolos mediáticos muy controvertidos desde el punto de vista educativo. De forma paralela, aunque complementaria, internet y las redes sociales han permitido a los adolescentes convertirse en productores de contenidos brindándoles un espacio de oportunidades para expresarse de diversas formas y transmitir sus propias experiencias siendo capaces de compartirlas con otras personas usuarias. Las redes sociales se han convertido en el espacio relacional de nuestras vidas, un espacio de intimidad que, al mismo tiempo, se convierte en un lugar público, nace así la identidad digital.
Todas estas cuestiones componen la idea central del libro. Un texto que se nutre de investigaciones empíricas del propio autor y de otros expertos en la materia y completadas con conocimientos teóricos de diversos académicos y reflexiones personales. De este modo, es como nosotros somos capaces de hablar sobre ·"el experimento social, el Showtime y la parodia mediática", tres conceptos que serán explicados y argumentados a lo largo del libro y que dan título a este escrito.
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