Cuando el viento, de repente, cambia de dirección y se torna más pesado y molesto, es entonces cuando debemos recogernos el cabello y seguir caminando.
Aceptar los cambios, saber encajarlos y rendirse al propio destino, nos libera y hace que nuestras ataduras emocionales se rompan.
No hay nada que no podamos superar, que no podamos asumir, todas y cada una de las penas y alegrías por las que nos toca pasar, tienen su por qué, su motivo y su causa.
Aunque parezca imposible, “todo pasa” y un
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