¡Estiro, estiro, estiro y estiro los brazos! ¿Qué toco? ¡Nada! ¡Me encanta! No siento el frío de las cadenas ni su peso, ¿y mi pecho? Mi pecho ya no tiene un nudo dentro.
Mi sonrisa es tan grande que la comisura derecha de mi boca casi se junta con la izquierda dándole una vuelta completa a tooodo el globo terráqueo.
¡¡¡PUM!!!! La magia cayó al suelo como un fruto de un árbol, pero sin esa belleza, claro, y tu mirada ya no se encuentra con la mía porque estoy entretenida observando. Escucho a
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