Malformaciones de Dios es una antología de tres relatos de terror, el Comedientes, el Rajavientres y el Siembraalmas.
El Comedientes va de una sociedad en la que se comen los dientes de las personas para descubrir sus secretos o hacerse con su personalidad. Una noche cae un ángel y se come su diente. A partir de ese momento el protagonista comienza a comportarse de manera extraña y en él comienzan a reflejarse la gula, la lujuria, la ira, la avaricia, la envidia, la pereza y la soberbia. Finalmente muere y se descubre que lo que cayó del cielo no era un ángel, sino un demonio, y algunos religiosos se comen su cuerpo y se propaga el mal por el mundo. El giro de la trama es que todo esto fueron supuestas alucinaciones del protagonista, ya que tras su muerte narra su pareja y dice que solo estaba alucinando por cometer canibalismo y comer carne en mal estado. No se explica por qué era caníbal porque creía que era una persona normal. Por último, recuerda que tiene un diente de su pareja y se lo traga, pensando que quizás todo era real.
El Rajavientres es una historia de una hermana y un hermano que hacen rituales para convertir los barrotes de las tumbas en miel y la tierra en grosellas, para así hacer que sus víctimas del ritual se lo coman todo y les faciliten profanar ataúdes, abriéndolos en canal y sacando oro cultivado en sus tripas, porque, al parecer, una vez el arcángel Uriel bajó a la tierra y, al enamorarse de la hermana y besarla, rasgó la realidad y la alteró, haciendo que de los muertos creciesen monedas de oro. En uno de los rituales encuentran una niña secuestrada e intentan devolverla a sus padres, ahí la hermana descubre que el arcángel Uriel había estado dentro de su hermano y que por su culpa ahora sería castigada junto a él por Dios. A ella la funde en oro hasta los huesos y a él lo convierte en una montaña de grosellas y plumas calcinadas.
El Siembraalmas va de una realidad en la que existe un profeta que anuncia en redes sociales que Dios y el Demonio se han reconciliado. El protagonista, que es un hombre horrible, comienza a tener molestias en los ojos y lo achaca todo a la aparición de unos extraños árboles rojos por la ciudad. Al final de la historia se le detiene el corazón y muere, descubriendo su alma ascendente que el escozor en los ojos se debía a que se estaba convirtiendo en árbol y que las ramas le estaban brotando por los ojos. Una vez arriba, ve ramas colosales atravesando la galaxia, y Satanás le susurra que nunca hizo las paces con Dios, sino un trato, él se llevaba a los malos y le dejaba a Dios una Tierra sin pecadores; sin embargo, también ha convertido a Dios en un árbol inmenso porque considera que fue malo con la humanidad por crearla y desatenderse de ella.
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