Kandar era una ciudad bulliciosa y alegre. Sus habitantes siempre encontraban motivos para la fiesta, pero una primavera, pudieron comprobar, que nada dura eternamente.
Se despierta con hambre, como siempre. Va a la cafetería que suele frecuentar, pero con cuidado de que no esté ese camarero que se la tiene jurada. El otro día vino la perrera y casi le echan el lazo.
Una pesada sobremesa de Navidad, un familiar contando batallitas mil veces oídas, unido a los vapores alcohólicos a causa de los excesos, provocan visiones extrañas en el fondo de una taza de café.
El Director General entra en mi despacho y me dice que hay que despedir a Trinidad Fernández. Yo le respondo que por supuesto, que en esta empresa no queremos vagos, no queremos incompetentes, no queremos ineptos… El Director General se marcha a los pocos minutos, aparentemente satisfecho. Me recoloco la corbata y me siento frente …
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Desde el lugar elegido veíamos el lago verde, los árboles emergiendo del agua, la estructura metálica y acristalada del palacio, algunos patos solitarios recorriendo el perímetro elíptico en una secuencia eterna. El Retiro me recordaba a un tiempo inhabitable en el que mi hermano aún no existía, en el que mis padres a veces se …
Sigue leyendo Retiro
—¿Cómo está tu madre? —me preguntó, al encontrarnos en el rellano. Estaba harta de responder a esa pregunta. Me daba la sensación de que la gente preguntaba por puro morbo más que por una verdadera preocupación. “A ti qué coño te importa”, pensé en contestar a la vieja. Pero solo respondí un “bien, gracias” con …
Sigue leyendo Fumadero
Hay una ola de atracos en el barrio. El farmacéutico está asustado. Le abre la puerta a una viejecita que lleva el SIP y una receta, pero detrás de ella se cuela un sudoroso joven...
Una mujer que ha matado a su marido en venganza por los ultrajes a la que fue sometida, se estremece al saber que su tumba, después de unos corrimientos de tierras, esta vacía.