Eran tres musas, tres, las que me avivaban, ingenio me hacían ver. La principal, tropezó con mi cama y se rompió un dedo del pie, quejosa y sentada en silla la tengo, desparramada ya no se quiere mover. La segunda amaneció con catarro, insistente no para de estornudar, paracetamol y […]
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