No estás, pero sonrío al evocarte
—Suite para violonchelo número 4—
No estás conmigo, Amado, salí de tu mirada, tu ausencia me construye abismos de pavor.
Me tortura esta cárcava, depredador hambriento.
Soy ovillo de miedo,
carnada que se arroja a sus dominios.
Sin ti soy ronco grito de lo oscuro,
al que sólo responden reverberos nocturnos
cimientos de vacío,
truenos que absorben cuanto les rodea. Un cansancio de cera y luna
martiriza mis miembros de tormenta.
La lluvia de este ocaso m
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