Amor Verdadero
— No, no... no —tomo mi celular y al verificar por onceava vez en los últimos veinte minutos que no hay ni mensajes ni llamadas nuevas y menos en el buzón, la aviento contra la cama, el cual rebota y cae el al suelo rompiéndose en tres partes— mierda, mierda... —me arrodillo frente a los pedazos y termino sentándome sobre mis talones, mientras las lágrimas de frustración comienzan a caer sobre mi rostro y comienzo a juntar los pedazos para ver si se puede salvar del bote de basur
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