Nunca pensé que todo cambiaría de la noche a la mañana, de ser la chica invisible a ser amada por ella. Ella es peligrosa, muy peligrosa, nadie quiere estar con ella, todo el mundo quiere protegerse de ella. No quieren problemas. Un día nuestros ojos se encontraron y el destino quedó escrito en ellos. Iba a hacerme suya y no sabia como podía escapar, tenía miedo, no voy a mentir. Cada noche venía con las manos llenas de sangre, esas que luego quedaban marcadas en mis mejillas, aunque luego siempre me hacia sentir especial. Siempre. No quería enamorarme de ella. Su nombre era Scarlett McVey, y yo, Ann Flint, estaba enamorada de ella.
All rights reserved